Cómo funciona un sistema fotovoltaico conectado a la red
Un sistema conectado a la red (a diferencia de uno aislado con baterías) no necesita acumuladores para funcionar. Durante el día, los paneles generan corriente continua que un inversor transforma en corriente alterna, compatible con los artefactos de la vivienda o el comercio. Lo que se consume en el momento se toma directamente de esa producción. Lo que sobra se envía a la red de distribución a través del mismo punto de conexión donde hoy recibís electricidad. Cuando el sol no alcanza, ya sea de noche o en un día muy nublado, el consumo se abastece normalmente desde la red, como sucedía antes de instalar los paneles.
El elemento que hace posible medir ambos sentidos es el medidor bidireccional, que registra por separado la energía consumida de la red y la energía inyectada hacia ella.
Ley 27.424 en pocas palabras
La Ley 27.424, sancionada en 2017 y reglamentada por el Decreto 986/2018, creó el Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable integrada a la red eléctrica pública. Permite que un usuario se registre como "usuario-generador" ante su distribuidora y reciba una compensación por la energía que inyecta. La aplicación concreta depende de la adhesión de cada provincia y de la reglamentación local de cada distribuidora.
Leer la factura con paneles
Cuando hay generación distribuida, la factura suma renglones nuevos: energía inyectada, saldo a favor del usuario-generador y, en algunos casos, un cargo por potencia contratada independiente del consumo neto.
Tiempo de amortización
El período de recupero depende de la inversión inicial, la tarifa vigente en cada distribuidora, el porcentaje de autoconsumo y el mantenimiento del sistema a lo largo de los años.
Producción por región
La irradiancia solar no es uniforme en el país. El NOA, Cuyo, la región pampeana, el Litoral y la Patagonia presentan condiciones distintas a lo largo del año.